miércoles, 16 de abril de 2014

Dime en qué trabajas y te diré si tienes obesidad

Siempre se ha dicho que las personas que trabajan en la industria alimenticia tienden a ser más obesas que otras, pero la verdad eso de tener la comida a la mano, no necesariamente incidiría en la ganancia de peso corporal.

Un estudio dado a conocer hace poco, en la American Journal of Preventive Medicine, hizo una suerte de ranking de las profesiones que tienen mayor prevalencia de obesidad, como así también en las condiciones laborales que pondrían vincularse con un mayor Índice de Masa Corporal (IMC).

Usando los datos de la 2010 National Health Interview Survey, se determinó que a mayor cantidad de horas de trabajo por semana, menor formalidad en el empleo, mayor hostilidad en el ambiente laboral, y menor equilibrio entre familia y trabajo, las personas tienden a ganar más peso. Así aquellos que compatibilizan mejor ambas áreas y cuentan con tiempo para el ocio, suelen destinar mayor tiempo a la actividad física y al cuidado de la salud por medio de la alimentación.

Cuando se trata de identificar a los más gorditos, las profesiones relacionadas con la salud con las que se empinan en la tabla, de hecho un 35% de aquellos que trabajan en hospitales, consultorios, laboratorios y clínicas muestran más prevalencia de obesidad. El sedentarismo y los turnos de noche estarían dentro de los factores que gatillarían esta condición.

Este dato resulta paradojal puesto que este grupo de trabajadores tiene mayor acceso a información saludable, particularmente a cómo alimentarse de manera equilibrada y realizar ejercicio físico regular.

Otras áreas de riesgo se vinculan con la administración pública y la seguridad. Aquellos sentados todos los días frente a un escritorio o que se pasean por lugares estrechos, suelen alimentarse con comida rápida debido a que privilegian consumir algo simple que no requiere ser cocinado, con tal de no perder tiempo almorzando.

Otro datos significativo es que aquellos que reportaban trabajar más de 40 horas a la semana y que se desarrollan en ambientes hostiles, suelen tener mayores IMC. Para nadie es un misterio que el estrés produce dificultades para dormir y ansiedad, aspectos que se vinculan con la ganancia de peso y grasa.

lunes, 14 de abril de 2014

Depresión, obesidad y adolescencia

Cuando se analiza la salud mental de un joven obeso, se suelen detectar indicios de una depresión. Las burlas, la presión social, lidiar con la angustia y el sedentarismo enfatizan esta condición, de allí que diversas investigaciones hayan estudiado estos factores con el fin diseñar estrategias que permitan frenar el alza del peso corporal.

Hace unos días, la Universidad de Rutgers dio a conocer el resultado de un estudio que consideró información recopilada durante diez años. Este seguimiento permitió a los científicos realizar nuevas afirmaciones respecto al comportamiento de la obesidad y la depresión.

La investigación consideró a mil 200 voluntarios del estado de Minnesota en Estados Unidos, quienes manifestaban síntomas de depresión mayor. En distintos momentos de su desarrollo, las personas debían responder una entrevista estructurada donde se consultaban situaciones relacionadas con su patología, y además, se aprovechaba esta instancia para realizar mediciones del Índice de Masa Corporal (IMC).

Así se descubrió que las mujeres eran más susceptibles a establecer relaciones entre ambas variables. De esta forma, se determinó que las niñas que manifestaban rasgos de depresión en la adolescencia temprana (entre 11 y 14 años) tendían a ser obesas al final de su adolescencia (entre 18 y 20). Para este caso se argumentó que las chicas deprimidas tendían a aislarse socialmente reduciendo su actividad física y ahogando su angustia en la comida.

Pero también se advirtió esta vinculación en sentido inverso, es decir, se concluyó que las niñas obesas con adolescencia tardía (entre 14 y 20 años) tendían a manifestar depresión en su adultez temprana (entre 20 y 24 años). La falta de autoestima, el estigma de ser marginado socialmente por ser gordo y el sedentarismo eran factores que explicaban esta relación.

Lo investigadores destacaron el hecho que en los hombres no se encontraron conclusiones tan determinantes como en el caso de las mujeres. Ello se explica en el hecho que las mujeres parecen estar más predispuestas al sobrepeso y la depresión.

Frente a estos considero fundamental que todas las madres se preocupen de sus hijas. Entre los 10 y 20 años se forjan estas condiciones por lo que es básico velar por su salud mental y física. Una alimentación balanceada, actividad física regular, grupos de referencia acordes a su edad y el apoyo familiar, deben ser algunos de los pilares de la vida de los adolescentes.

Creo que en otras ocasiones les he comentado cómo fue mi adolescencia, especialmente la preparación alimenticia que me dio mi mamá, de manera que cuando me llegara la menstruación no estuviera pasada de peso. Pues bien, creo que esa es la actitud que se debe tener. Creo que ser proactivo nunca estará de más y si se trata de adolescentes, el consejo vale dos veces.

viernes, 11 de abril de 2014

Congelan "Elige Vivir Sano"

Revuelo ha causado el anuncio de La Moneda de congelar el Sistema Elige Vivir Sano, argumentando que se someterá a un proceso de evaluación, considerando que no se encuentra dentro de las prioridades de la nueva administración.

Consumidores, nutricionistas, médicos y la industria alimenticia han salido a aplaudir o expresas sus descargos, no dejando a nadie indiferente. Por ello, me parece pertinente poner algunas cosas en perspectiva con el fin de evitar lo clásico en nuestro país: hablar sin saber su contenido.

  • El Programa Elige Vivir Sano nació en el 2010 como una iniciativa de la entonces primera dama, Cecilia Morel, haciendo un símil de la labor que desarrolla Michelle Obama en Estados Unidos con el conocido Let's Move.
  • Desde esa fecha, el programa buscó desarrollar cuatro ejes: alimentación saludable, actividad física regular, uso de espacios públicos y convivencia en familia. Los dos primeros respondían a la necesidad de reducir los índices de obesidad de la población.
  • A mediados del 2013, el programa se convirtió en ley, razón por la cual fue derivado al Ministerio de Desarrollo Social con el fin de entregarle un presupuesto permanente y transformarlo en una política pública transversal uniendo los esfuerzos de los ministerios de Salud, Educación, Transporte y Vivienda. Así cambió de nombre a Sistema Elige Vivir Sano.
  • En sus tres años, se criticó su enfoque, el que planteaba que solo bastaba con fomentar la opción saludable para que la población la adoptara. Los detractores -entre los que me incluyo- aseguraban que era el Estado el encargado de entregar todas las herramientas a la ciudadanía para vivir saludablemente, sin embargo, ello no se da. 
  • Otros cuestionamientos apuntaban a la "alianza estratégica" que estableció el programa con la industria alimentaria. Marcas reconocidas de productos altos en sal, azúcar y grasas aparecían como auspiciadores de actividades saludables. Ello alcanzó su máxima expresión cuando se dio a conocer el reglamento de la llamada ley super 8
  • La falta de especialistas en nutrición y las intervenciones publicitariamente atractivas, pero con poco contenido, fueron otras aristas sometidas al escrutinio público
  • Entre sus plus están -a mi juicio- visibilizar y sensibilizar a la población respecto a la urgente necesidad de cambiar hábitos respecto a la alimentación y la práctica de actividad física; y el hecho de formalizar por medio de una ley, un programa de manera de transformarlo en un política permanente.
Hasta ahora la ministra de Desarrollo Social, Fernanda Villegas ha señalado que el programa completo está sujeto a revisión. Parte de esta pausa se explicaría debido a que esta cartera está enfocada a materializar las medidas de los primeros cien días de gobierno; y a resolver los efectos del terremoto del norte del país. 

Creo que una revisión no es mala en sí misma. Cuando se produce alternancia en el poder es sensato y sano que la nueva administración evalúe qué ideas continuar y cuáles no. Ahora, eliminar y volver a fojas cero lo avanzado por el programa, me parece equivocado. Da la impresión que se busca borrar toda la obra del ex presidente Piñera, solo porque tiene su nombre.

Ayer en La Segunda, la titular del citado ministerio salió al paso, señalando que "elige vivir sano es una ley por lo que el Estado tiene la obligación de darle continuidad". Así enfatizó que el sistema se está evaluando, pero "no eliminando".

Espero que la evaluación no se eternice y por el contrario, pronto tengamos noticias respecto a los cambios que experimentará el primer intento por desarrollar una política pública en este ámbito en Chile.

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