viernes, 25 de mayo de 2012

Las porciones también están obesas

Hace algunos días, la dirección de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) lanzó una serie de recomendaciones orientadas a la población norteamericana considerando la cercanía de las vacaciones estivales. Parte de éstas, estaban destinadas a concientizar respecto a cuál es el tamaño de las porciones saludables.

El material llamó la atención de los medios, tras la publicación de una infografía donde se grafica que las porciones de alimentos y bebidas han crecido cuatro veces en los últimos 60 años. Por ejemplo, en los años 50, las papas fritas correspondían a 2,4 onzas en promedio mientras que hoy éstas superan las 6,7 onzas. Lo mismo ocurriría con las hamburguesas y las gasesosas. Estas últimas habrían pasado de 7 onzas a 42 onzas, representando el mayor crecimiento.

La campaña apela a un hecho esencial: lo que hoy es considerado normal, nutricionalmente es anormal; las porciones de ayer eran saludables porque eran cuatro veces más pequeñas que las actuales.

Resulta interesante reflexionar respecto a que este fenómeno se da con todo tipo de alimentos y bebidas, por lo que no es exclusivo de la fast food. Basta ver las porciones que ofrecen los restorantes, los puestos al paso, las expendedoras de snack, los productos de los supermercados y quioskos. En todas partes el tamaño es más importante, por eso han proliferado los envases extra grandes y la venta a granel. Las porciones individuales quedaron en el olvido.

En ocasiones anteriores hemos mencionado algunos tips para evitar comer de más. La CDC hizo lo propio y elaboró material didáctico: listado de restorantes que expenden comida saludable en Estados Unidos, claves para no excederse en las porciones, cómo reducir el consumo de calorías, y cómo usar las frutas y verduras para controlar el peso corporal.

jueves, 24 de mayo de 2012

Impuestos fat ¿son la solución?

En numerosas ocasiones hemos comentado los impuestos que han aplicados diversos países para reducir la obesidad. Las bebidas altas en azúcar y los alimentos concentrados en sal, grasa y también azúcar, han sido los principales afectados, pero ¿esa medida está dando los resultados esperados?

Esta es una de las interrogantes que se está debatiendo en la 65° Asamblea Nacional de Salud en Ginebra que se comenzó el pasado lunes y que se extenderá hasta el viernes 25 de mayo de 2012. Allí se encuentran reunidos centenares de médicos interesados en la prevención de males no transmisibles como son la hipertensión, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard presentará en esta asamblea, una investigación liderada por el doctor Oliver Mytton. Los científicos analizaron los efectos que ha generado la aplicación de impuestos a la comida no saludable en distintas naciones, tras lo cual llegaron a la conclusión que los gravámenes menores de un 20% no producen el efecto de desincentivar la compra de estos productos, y por lo tanto, no se traduce en una disminución de los índices de obesidad.

El impuesto a las bebidas azucaradas fue el caso más estudiado. Se descubrió que cuando el costo de las gaseosas implica sobre un 20%, las personas buscan alternativas más económicas para saciar su sed. La idea es que en vez de bebidas, la población elija jugos de frutas naturales, agua mineral o agua potable. En los países donde estos impuestos superan el 22%, se ha observado una disminución del sobrepeso anual de un 3,5%.

Asimismo, la investigación -publicada recientemente en British Medical Journal- comprobó que si a esta medida se suma una subvención a los alimentos saludables, la velocidad con que los índices de obesidad bajan se acelera a un ritmo de un 10% por año.

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