viernes, 17 de mayo de 2013

Hígado graso en adolescentes

Dentro de las estrategias saludables, lejos una de las que arroja los mejores resultados es la que utiliza cifras para argumentar porque es conveniente o inconveniente adoptar determinada conducta alimentaria o de actividad física.

En eso pensé cuando conocí un estudio que indica la prevalencia de hígado graso no asociado a alcoholismo en adolescentes norteamericanos. Una cosa es saber que la obesidad entre los jóvenes ha aumentado, y otra muy distinta es palparlo con cifras que dan cuenta de una enfermedad que tradicionalmente se asociaba a alcoholismo, y hoy a una alimentación no equilibrada: la cirrosis hepática.

Especialistas de la Universidad de Emory en Atlanta investigaron los registros de las encuestas nacionales de salud (NHANES) de poco menos de 13 mil niños de entre 12 y 19 años, primero del tramo de 1988 al 1994 y luego del 2007 al 2010. La idea era observar una serie de parámetros que indican la tendencia a generar cirrosis.

Verificando la información de ambos tramos, se constató que la presencia de hígado graso en adolescentes se ha más que duplicado, existiendo hoy un 11% de jóvenes con esta condición, la mitad de los cuales corresponde a personas con obesidad.

De acuerdo al estudio, a un 3,9% llegaba la prevalencia de esta enfermedad entre 1988 y 1994, mientras que entre el 2007 y el 2010 llegó a un 10,7%, lo que se asocia a la masificación de hábitos de alimentación no saludables, tales como la sobre ingesta de calorías por sal, azúcar y grasa, y el exacerbado sedentarismo.

Desconozco si existen estudios como estos en nuestro país. Estuve mirando y existe muy poca información respecto a la obesidad infantil y su relación con la cirorris hepática no vinculada al alcoholismo. 

Lamentablemente me temo que la situación local no sea muy distinta de la norteamericana. Y lo que a mi juicio, es lejos lo más complicado, es que en Chile no existe conciencia respecto a que el hígado graso es una enfermedad que requiere atención y que no estar atentos a ello podría matarnos.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Alternativas al azúcar: tendencia en aumento

Las numerosas campañas que buscan concientizar a la población respecto al daño que ocasiona el azúcar en la salud, parece estar dando los efectos esperados. De acuerdo a una encuesta realizada el año pasado en seis país europeos, la sucralosa marca la tendencia en cuanto a endulzantes.

De acuerdo a una encuesta realizada por Tate and Lyle, empresa líder en el mercado de ingredientes, un 61% de los entrevistados se siente atraídos por la sucralosa cuando piensan en formas de reducir el azúcar de las bebidas y de los alimentos.

El estudio reveló que este endulcorante no calórico era el preferido por la población en general, puesto que no sólo se les consultó a aquellos interesados en hacer dieta o cuidar su alimentación. De hecho los atributos que fueron más destacados por los consumidores eran el sabor y el hecho que este compuesto es reducido en calorías.

En Chile, hemos sido testigos del boom de la stevia. Comenzó tímidamente a ofrecerse como endulzante en restorantes y tiendas naturlistas y gourmet, y hoy esta plantita la encontramos presente en todo tipo de productos.

Un caso emblemático ha sido el de Iansa. La compañía productora histórica de azúcar en Chile ha ido adecuando sus productos a esta nueva realidad,  Hoy cuenta con azúcar granulada y endulzantes líquidos.

Incluso en el caso de los primeros, tienen algo que me sorprendió: la llamada primera azúcar light compuesta en un 99,6% de azúcar y un 0,4% de stevia. Claramente no se trata de un reemplazante del azúcar, porque este producto si la contiene, pero al parecer lo que se busca es reducirla y complementarla con stevia.

Igual es interesante observar el fenómeno de los endulzantes desde el punto de vista de la industria. La verdad que si me hubieran dicho de niña que iban a invitar algo que iba a reemplazar al azúcar y se iba a masificar tanto como ésta, jamás lo hubiera creído. Por ejemplo, Iansa tiene a sus edulcorantes con stevia como su principal producto, por lo que el azúcar granulada que la hizo una firma tradicional quedó en el pasado.

lunes, 13 de mayo de 2013

¿Almorzar o trabajar?

Me ha pasado en distintos trabajos que he tenido que cuando se acerca la hora del almuerzo mis colegas siguen trabajando, algunos comen algún snack casero frente al computador, otros salen a comprar algo ligero para comerlo ahí mismo, y los menos, se toman su hora y media de colación para ir a sus casas o salir a comer a algún restorant.

En febrero pasado la British Dietetic Association encargó a la BBC un estudio para saber qué tan popular es la costumbre de comer en la oficina o no comer cuando se trabaja. Los resultados indicaron que un 54% de los trabajadores consultados dedican su horario de colación a trabajar y el 53% considera que está culturalmente bien visto no ocupar ese tiempo para almorzar.

Eso es en Gran Bretaña. Me pregunto si en Chile será similar. Creo que depende del tipo de empleo y del lugar de trabajo es cómo se aborda el problema. Los lugares que cuentan con casinos para sus empleados o que acostumbran a entregar cheques restorant, suelen promover la cultura del almuerzo, entendiendo que quien se alimenta regularmente, produce mejor.  

Otros trabajos más demandantes fomentan el no comer, o el hacerlo fuera de los horarios de trabajo. En éstos, por lo general, la gente termina comiendo cualquier cosa frente a su escritorio, y normalmente elige alimentos industriales altos en sal, grasa y azúcar que se comen de un bocado y que no requieren ser calentados.

Tips
Sabemos que respetar la hora de almuerzo es esencial. No hay pero que valga para saltársela. El tema es cómo compatibilizarla cuando el trabajo es apremiante.

  • Si no podemos comer a una hora precisa toda la semana, es fundamental manejar snack saludables en el escritorio (frutas secas, barritas de cereal sin azúcar, porciones de fruta fresca, yogur sin azúcar, jugos de fruta natural), de manera de poder alimentarnos constantemente sin acumular hambre para la noche
  • Lo ideal es darse a lo menos 15 minutos fuera del espacio donde se trabaja para comer algo sentado. Hacerlo de pie no vale, ni comer algo que se trague en segundos. No es necesario que sea un plato elaborado. Puede ser una ensalada o un tuti fruti con yogur, por ejemplo
  • Parte de respetar el almuerzo implica desconectar la cabeza. Por eso siempre estará prohibido hablar de trabajo mientras se come
  • Y lejos el mejor consejo, es planificarnos. Cuando aprovechamos las horas y separamos el trabajo del almuerzo, no debería faltarnos tiempo para lo último. Una jornada es rendidora cuando desayunamos y almorzamos bien.

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